Sudamérica

En resumen, se puede decir que Sudamérica es un área segura para viajar sola. Si bien se caracteriza por su continua búsqueda de cambio, las revueltas sociales no suelen traducirse en inseguridades que comprometan tu seguridad. Las protestas pueden obligarte a cambiar tu ruta o quedarte más tiempo en algún lugar.

Algunos países como Colombia sufren de un estigma del cual están intentando salir. La mayoría de viajeras que llegan a Colombia lo hacen con miedos y muchas inseguridades. Esto poco a poco va cambiando a medida que van recorriendo el país y conociendo su cultura. En las grandes ciudades o zonas muy frecuentadas no hay que bajar la guardia. Hay que estar alerta para no sufrir robos de los famosos «pick-pockets» y evitar algunas zonas, especialmente de noche. En los terminales de buses o metro hay que estar siempre alerta.

A excepción de Venezuela, donde la situación social es delicada, la mayoría de los robos reportados son productos del descuido. Se aconseja no perder de vista el equipaje. Los alojamientos suelen ser seguros en toda la región, no así los transportes públicos, cuyas condiciones cambian de país en país. En la zona andina de Bolivia y Perú, viajar en autobús representa un pequeño pero potencial riesgo de accidente. Muchos conductores no respetan los límites de velocidad. Se aconseja viajar de día.

Moverse por Sudamérica es relativamente sencillo. A excepción de Paraguay o las Guyanas, donde el transporte público es escaso, el resto de los países cuenta con una buena red de autobuses, busetas, colectivos o carros que conectan casi todos los puntos. En Guyana Francesa el transporte público es nulo, pero el índice de seguridad es muy alto. Hacer autoestop es la única manera de evitar los grandes gastos de taxis, y eso no representa peligro alguno. Existen muchas aerolíneas (incluyendo Low-cost) que permiten movilizarte de una zona a otra de manera más fácil.

Los estándares de higiene dependen de la zona. La venta de alimentos en la calle es algo normal y forma parte de la cultura local. Se recomienda consumirlos aunque a veces puedas exponerte a algún que otro dolor estomacal. Los primeros auxilios son gratuitos, salvo en Colombia y las Guyanas. Se recomienda viajar con seguro de viajes. Las píldoras anticonceptivas son de venta libre en casi todos los países al igual que las compresas (toallas higiénicas) y los tampones, aunque pueden ser un poco más difíciles de conseguir en ciertas zonas rurales. La opinión acerca de la homosexualidad es muy variable en Sudamérica. Las grandes ciudades como Lima o Bogotá tienen circuitos gay friendly, pero la situación puede variar en otras zonas. Se recomienda discreción y sentido común.

En Sudamérica las viajeras serán tratadas de manera muy amable. En el interior de muchos países es posible que sean invitadas al seno familiar como muestra de amistad e incluso que se muestren interesados por el estilo de vida de ellas. En general, se conserva una mirada patriarcal hacia la mujer. No hay que olvidar que en la mayoría de los países sudamericanos la maternidad, el matrimonio y el hogar siguen rigiendo el estilo de vida del género femenino. En las zonas rurales andinas o amazónicas el choque cultural puede ser alto. El extranjero suele ser tratado de «gringo» y concebido como una persona pudiente, lo que a veces impone una barrera  incómoda que hay que sortear.

La comunicación no representa grandes inconvenientes en las ciudades. En las áreas rurales de los países andinos, el quechua o quichua es el idioma más hablado. Si bien la mayoría es bilingüe, las poblaciones andinas tienden a ser introvertidas. No es lo mismo tener una primera interacción con una mujer andina que con una del Caribe colombiano, por dar un ejemplo. En Guyana y Surinam, los dialectos pueden dificultar el diálogo, pero la voluntad de comunicarse de las personas compensa la falta de comprensión.

No existen códigos de vestimenta específicos que la viajera deba contemplar. En las grandes ciudades el ambiente es relajado y no será difícil mezclarse. Se aconseja imitar la costumbre local. Es habitual que las viajeras reciban atención por parte de los hombres, con insinuaciones o propuestas, aunque raramente en un tono agresivo. En muchas partes del Caribe, el sexo se vive sin tabúes y está presente en la cultura de manera permanente, lo que puede resultar incómodo. Aun así, cualquier negativa firme es respetada.

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