Europa

Toda Europa Occidental es una zona calificable como estable y segura en general, donde se respetan las normas ciudadanas, la policía es fiable y ante cualquier complicación se puede acudir a ella sin problemas. Conviene de todas formas adoptar algunas medidas básicas de seguridad como conocer qué barrios son los más aconsejables en cada población o saber hasta qué hora funciona el transporte público.

El transporte público a medida está vigilado por cámaras, es muy raro que ocurran incidentes y funciona muy bien en la mayor parte del territorio. Si conduces, ten en cuenta que los autos suelen ser manuales, no automáticos. Comprueba por qué lado de la calzada se circula, y no olvides siempre respetar las normas de tráfico. Puedes dejar parte de tu documentación y dinero en tu alojamiento.

Los alojamientos regulados son por lo general fiables. Los hostales suelen separar a los huéspedes en habitaciones femeninas y habitaciones masculinas, así como algunas residencias, por ejemplo, las de estudiantes. Prácticamente en todas partes el agua corriente es potable. Las costumbres locales pueden variar de unos países a otros y es bueno informarse antes.

Es bueno tener en cuenta las diferencias culturales, sobre todo si vas a lugares públicos como piscinas o playas (la aceptación o el rechazo de prácticas como el topless varía de unas zonas a otras).  El entorno rural también es seguro, aunque aquí la comunicación en un idioma que no sea el local puede ser complicada. Es bueno aprender algunas palabras básicas. Es fácil encontrar a otros viajeros, sobre todo si viajas sola, lo cual no es raro ni está mal visto en esta zona. Es posible que en los países más cálidos, la zona sur encuentres a la gente más amigable y también más dada a los abrazos, los roces, la cercanía física. En cambio, en el norte, más frío, la burbuja personal se agranda, las distancias entre las personas son mayores, el volumen sonoro baja y las reacciones son menos efusivas.

La discriminación por sexos o por orientación sexual es escasa. En los supermercados puedes encontrar prácticamente de todo. Si bien algunos productos como medicamentos no están disponibles al público más que en farmacias y puedes necesitar una receta médica válida para adquirirlos.